CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?

CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?
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01 enero 2009

EL CUERPO: el lado derecho y el izquierdo



Las lateralidades físicas de los síntomas son absolutamente reveladoras de lo que ocurre en nuestro interior, por ello es posible que muchos lectores interesados en la autosanación y que hayan leído a otros autores, puedan sorprenderse cuando manifiesto que el lado derecho del cuerpo representa para mí el símbolo de la “madre, femenino” y el lado izquierdo el símbolo del “padre, masculino”.

Yo, cuando empecé a interesarme en la sanación holística, también aprendí lo contrario. Es decir, que el lado derecho del cuerpo regido por el hemisferio izquierdo estaba relacionado con la acción, la razón, con la energía Yang y, consecuentemente con el símbolo masculino, con el padre o con sus representantes (la autoridad, etc.) y el lado izquierdo regido por el hemisferio derecho estaba relacionado con la intuición, con la energía Yin, con el lado femenino y la madre o con sus representantes (instituciones, sociedad, etc.).

Así podemos llegar a la conclusión que las afecciones del lado derecho nos hablan de algún conflicto con un elemento masculino, con el hijo, con el padre o con los que lo representan, el jefe, la autoridad, etc. Del mismo modo, el lado izquierdo evocaría las dificultades de relación con un elemento femenino, la hija, la madre o con el hogar, la casa, la sociedad, etc.

Pero a pesar de que este posicionamiento es correcto para la fisiología, para la ciencia, no se puede considerar válido para el desciframiento del lenguaje del cuerpo, ya que está basado en un error.

Las personas tenemos dos sistemas nerviosos bien diferenciados que actúan en nuestro cuerpo: el sistema nervioso  central o cerebroespinal que está regido por el cerebro y por nuestro Consciente y el sistema nervioso autónomo o neurovegetativo  que está regido por nuestro No – Consciente. A su vez el sistema nervioso autónomo está dividido en dos: el sistema simpático y el parasimpático (o sistema vago).

El sistema nervioso central  es el que regula la vida consciente y voluntaria. Las informaciones provienen de los cinco sentidos y tiene una gran repercusión sobre todos los procesos que el hombre puede realizar de forma voluntaria, como caminar, coger un vaso, abrazar, etc. ya que actúa sobre las fibras musculares “blancas” situadas principalmente en los brazos y en las piernas.

Sin embargo, el sistema nervioso autónomo rige todo lo que es involuntario, inconsciente en nuestro organismo, como la digestión, el sistema inmunológico, el funcionamiento del corazón, etc. y de él dependen casi totalmente las llamadas fibras “rojas” como el corazón, el páncreas, el hígado, etc.

Ahora bien, a diferencia del sistema nervioso central , que como hemos visto, se cruza a nivel de la garganta, por lo que cada hemisferio cerebral gobierna el lado del cuerpo contrario al que se encuentra situado, el sistema nervioso autónomo, no se cruza, si no que se extiende a partir de un eje central uniforme. Desde la cabeza a los pies, la derecha se mantiene a la derecha y la izquierda, a la izquierda.

Teniendo en cuenta que no es el cerebro, por medio de su sistema nervioso central  el que actúa en las enfermedades y en los accidentes, ya que no se consideran procesos voluntarios del ser humano (nadie se pone enfermo intencionadamente) sino más bien inconscientes y, por consiguiente, procedentes del sistema nervioso autónomo  regido por nuestro No- Consciente, yo estoy convencido que la lateralización que debemos tener en cuenta, cada vez que estemos en presencia de un síntoma lateralizado es: la derecha como símbolo de la “madre”, femenino y la izquierda como símbolo del “padre”, masculino. Esto debe de ser así para todas las personas diestras y a la inversa, para todas las personas nacidas biológicamente zurdas.

También hay otra explicación más sutil: según la psicología, en cada ser humano se encuentran las dos polaridades, una visible y otra oculta, masculina-femenina, hombre-mujer, pero tanto física como psicológicamente desarrollamos de modo preferente una de ellas dejando la otra en la sombra. Según C. G. Jung, la sombra es la suma de todas las facetas de la realidad que el individuo no reconoce o no quiere reconocer en sí y que, por consiguiente, descarta. No reconocer la sombra, la parte oculta que hay en nosotros, nos angustia y nos hace sufrir, ya que cuando uno rechaza en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de angustia y repudio y le llevará a proyectarlos sobre su cónyuge o pareja. De dicha proyección emana la tendencia de resaltar las cualidades o defectos de otra persona que, en realidad, solo reflejan, como si se tratara de un espejo, la belleza o las imperfecciones de nuestra propia alma.

Con ésta teoría podemos comprender que nuestra dificultad no procede de lo visible, de esa parte de nosotros con la que nos identificamos, sino de lo invisible, de esa otra parte que no queremos ver.

Por eso cuando una persona tiene algún síntoma negativo en su rodilla derecha, símbolo de la acción, de la razón, ya que está gobernada por el hemisferio izquierdo, masculino, podría manifestar alguna dificultad con su parte invisible y secreta, es decir, con su dimensión femenina oculta, a la que se ve confrontada a través de una mujer de su entorno, la que le llevará a tomar conciencia del problema -de matiz femenina- que tiene.

Después de mi formación como psicodescodificador he de reconocer que en determinadas enfermedades, como las que afectan a las mamas, a los hombros, brazos, bronquios, tiroides, pies, piernas, huesos, etc., es difícil, en muchos casos, poder descifrar con exactitud la lateralidad, ya que aunque tenemos un cerebro femenino que gestiona los resentires femeninos y un cerebro masculino que rige los resentires masculinos, hemos de admitir que se puede ser biológicamente mujer pero, sin embargo, tener mucha energía masculina y al contrario.

Por otra parte, existe también la persona ambidiestra, que puede ser diestro biológico o zurdo biológico, dependiendo si se trata de un hombre o una mujer.

E incluso podemos tener una lateralidad contrariada. Por ejemplo, algunos padres que tienen hijos zurdos de nacimiento y, por alguna razón, social, familiar, etc., les obligan a escribir o a comer con la mano derecha, estos niños se convierten en diestros funcionales pero continúan siendo zurdos biológicos.

El Dr. Salomon Sellam, en su libro Los Huesos, publicado por Ediciones Bérangel, nos ofrece dos aspectos, dos alternativas que podrían ayudarnos a descifrar la lateralidad para poder precisar mejor el origen de nuestro conflicto. Por un lado nos habla de: “el lado del impacto neuro-motor”. Cuando el peligro, el problema o la situación conflictiva provienen de la derecha y el impacto neuro-motor se inscribe en ese mismo lado, se trataría de una lateralidad diestra. Nos cita como ejemplo a un bombero con problemas en su hombro derecho, ya que no fue capaz de abrir la puerta de una casa en llamas empujando con esa parte de su cuerpo y, como consecuencia, una persona que se hallaba en el interior falleció, por lo cual se sintió invadido por una gran culpabilidad, que se instaló en su hombro derecho desvalorizado. Si en lugar de haber utilizado su hombro derecho, para intentar abrir la puerta, hubiera recurrido a su hombro izquierdo, por supuesto, la patología se habría instalado en éste hombro.
Y, en segunda lugar, nos sugiere una versión propia, que según nos dice, le ha ayudado enormemente a descifrar la lateralidad y, por consiguiente, el origen del conflicto emocional.
Una patología localizada a la derecha: estaría relacionada con la parte afectiva, con el interior, la casa, el hogar, con el sentimiento de concebir un proyecto, un deseo, la mayoría de las veces contrariado. “Me gustaría hacer eso, me gustaría conseguir tal cosa…pero me siento incapaz o no lo puedo llevar a cabo porque me siento poco apreciado, soy una nulidad a los ojos de los demás”.
Una patología localizada a la izquierda: está en estrecha relación con la acción, el peligro, lo exterior, el trabajo, la realización de un proyecto a menudo contrariado, seguido de una sensación de desvalorización. “He hecho esto o lo otro y me arrepiento, he sido una nulidad, he fallado en discernir, etc.

A continuación les ofrezco varias pruebas para determinar la lateralidad biológica:
Aplauso. Las personas que aplauden con la izquierda plana y la derecha golpea, son diestros biológicos; los que tienen la derecha plana y da golpes con la izquierda, son zurdos biológicos. Los que aplauden en el medio se considera que presentan un cerebro doble, es decir, que funcionan con ambos cerebros.
Dar el pecho al bebé. Si cargan al bebé con el brazo izquierdo disponen de la derecha para poder hacer otra cosa, van a dejar libre el lado más fuerte, y si son zurdas, será justo al contrario. ¿Con qué mano le das el biberón?
Ensartar el hilo en una aguja. Los diestros tomaran la aguja con la mano izquierda, los zurdos con la derecha.
El martillo y el clavo. Los diestros cogerán el clavo con la mano izquierda, los zurdos con la derecha.
Subir escaleras. ¿Cuál es el pie que sube el primer peldaño?

Conflictos asociados a la lateralidad:
La dislexia puede estar relacionada. De hecho puede haber algo de lateralidad contrariada. Es necesario saber la lateralidad biológica. Aunque también hay memorias transgeneracionales.
Otro sería confundir la derecha con la izquierda. Está relacionado con memorias de ser un hijo/a no deseado o no ser del sexo que los padres hubieran preferido (ser niño y que los padres quisieran una niña o a la inversa).

Especialización de los hemisferios: Aunque en general las funciones cerebrales están más deslocalizadas de lo que se creía, hay unas cuantas funciones que se realizan con más intensidad en una mitad que en otra.

FEMENINO – MASCULINO
Sentimiento – Pensamiento
Lado estético – Lado Práctico
Inconsciente – Consciente
Introvertido – Extrovertido
Educación, aprendizaje – Conductas, hábitos
Resultado indiferente – Resultado obligatorio
Orientación interior – Orientación exterior
Reflexión – Acción
Pasivo – Activo
Concepción – Construcción
Abstracto – Concreto
Simbólico – Real
Duda/cuestionamiento – Seguridad
Objetivo largo plazo – Objetivo corto plazo
Resistencia – Fuerza
Escuchar – Analizar
Resistencia Psíquica – Resistencia física
Mundo sutil – Mundo denso
Intuición – Razonamiento
Imaginación – Lenguaje hablado
Sentido artístico – Habilidad científica


CONOCERNOS  ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?



Joman Romero