CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?

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25 mayo 2009

ADICCIONES (Conflictos emocionales que pueden causarla)




La adicción nunca debería ser tratada como un delito. Debe ser abordada como un problema de salud.
Autor: Ralph Nader

Conflicto de reconocimiento y falta de protección por parte de mamá y en un porcentaje mucho menor papá.
Las adicciones siempre son conflictos relacionados con mamá, pues ella fue nuestra primera “adicción” y la más importante en la vida. Eso a lo que somos adictos nos devuelve a ese amor, reconocimiento y protección de mamá que tuvimos y perdimos, o que nunca llegamos a tener (en tal caso la adicción suele ser más compulsiva).
Si yo presento algún tipo de adicción ya sean drogas, alcohol, tabaco, tranquilizantes, etc. significa que necesito que mi mamá esté a mi lado para afrontar un reto. Es mi manera de solicitar ayuda de mamá de la forma equivocada. Quiero que ella me vea "víctima", porque sólo así me ayudará.
Y pueden ser cosas tan simples como afrontar mi adolescencia, salir adelante de un problema escolar o profesional. No hay edad. Y por supuesto que mamá no está para mí siempre, o cuando menos, no es adivina. Las adicciones están relacionadas con lo no dicho (a-dicción). No tengo derecho a expresarme. No tengo la capacidad de expresarme. Por lo que si yo no expreso mis necesidades, para mi será más fácil afrontarlo todo con drogas.
Conflicto: Protección, mamá. Siempre en un entorno de “huir de la realidad” por temor a no poder afrontarla.
“¿Van a venir mis padres a ayudarme? ¿Acaso no ven que estoy sufriendo, que estoy muriendo?”. "No soy capaz de afrontar una situación".
"Con esto (droga) me siento fuerte". "Con un cigarrillo me siento seguro". "Con una copa me siento seguro". "Con una dosis me siento seguro". "Con una pastilla me siento seguro".
Toda adicción intenta evitar el contacto con la emoción que subyace al conflicto. Puede ser un sentimiento de vacío existencial, falta de amor, sentirse solo, sentirnos desconectados de nuestro ser superior, etc. Nuestra realidad nos hace sufrir y la adicción enmascara nuestro sufrimiento, de forma temporal para luego recrudecerlo.
Hay muchos tipos de adicciones.
Algunas de ellas están consideradas perjudiciales por la sociedad, como por ejemplo: el tabaco, el alcohol, las drogas, etc. Sin embargo, existen otras que sí están bien vistas pero que se utilizan con el mismo fin, entre las que podemos citar el trabajo, el dinero, el conocimiento, el éxito, etc.
Detrás de cada adicción, escondido  en lo más profundo del Ser, hay un anhelo de amor, de alimento espiritual, de libertad, de comunicación, de contacto con los demás, etc. que nuestra alma necesita y que nuestra personalidad por falta de valor, de responsabilidad nos busca un sustituto que cuanto más nos entregamos a él, más insatisfacción y frustración nos produce.
El obeso trata de saciar su “hambre” de amor con comida y no se da cuenta que cuanto más come, más hambre tiene.
El alcohólico anhela amor, bienestar, dulzura y, “ahoga sus penas en vino”, “si bebes un trago te sentirás mejor”. Pero no afronta sus conflictos conscientemente. Rehuye sus responsabilidades con el deseo de seguir siendo el niño irresponsable y no ser castigado. Y el vino le proporciona el mundo que desea, pero de una forma ilusoria.
“Me falta calor, bienestar y dulzura”.
“Necesito amor, pero el que me han dado hasta el momento no ha sido bueno para mí”.
“Quiero otra forma de afecto, con ternura, con dulzura”.
En muchas ocasiones, las personas alcohólicas, fueron hijos no deseados, aunque haya sido por un instante.
Por lo tanto, la persona busca hacerse daño y ser víctima para retar al padre o la madre a "que lo amen".
Y en una gran mayoría de los casos lo logran, porque la madre o el padre se preocupan, lo mantienen, lo acogen en casa y hasta le dan dinero para su alcohol.
Otros conflictos que pueden llevarnos al alcoholismo:
Huida de una realidad que consideramos inaceptable, para olvidadla.
Conflicto de separación del padre.
Modo de expresar las verdades que debo callar ante la familia (los borrachos siempre dicen la verdad).
Intento de unir a papá y mamá.
“Quiero sacar a mi clan materno de la desesperanza”.  
El adicto al tabaco trata de satisfacer con éste su deseo de comunicación (libertad) y aproximación a su madre (territorio).  Las personas fumadoras intentan crear esa libertad y esa comunicación (que no tienen con su madre), fumando.
Es común que la madre de un fumador sea una madre firme, que da por hecho que su hijo o hija es fuerte, que de ninguna manera espera verlo o verla fracasar. Por lo tanto la persona, desea llenar ese vacío de cariño materno (territorio) con "humo". Vivo en una situación de soledad y egoistamente necesito aferrarme a algo.
“Me siento apartado del territorio, me siento apartado de mi madre”.
“Me siento invadido en el territorio, invadido por mi madre”.
“Me siento oprimido, atrapado”.
Hay madres que muestran su cariño, dando besos y abrazos pero, sin embargo, cuando el hijo pide alguna cosa o pregunta algo, la madre no lo considera importante o lo toma como si se tratara de una broma, ante lo cual el niño siente que no es amado ni respetado. La madre dice cosas como: “Ay que tonto”, “Tú y tus cosas”, “Ay eso no es importante”.
¿Cuál es la emoción biológica oculta de un adicto al tabaco? 
“Tengo miedo de vivir, de afrontar la realidad”.
“Huyo de mí mismo”.
“Tengo miedo de fracasar”.
“No sé amarme y mucho menos expresarlo”.
Adicción al trabajo: Conflicto de abandono. Creencia de que “soy lo que hago” y necesidad de reconocimiento “Mamá (o papá) no me reconoció”. Conflicto de carencia afectiva. Necesidad de demostrar a mis padres que sí que sirvo para algo.
Avaricia: Conflicto de reserva del pedazo (bocado). “Si doy, me quedo sin”.
Adicción al éxito: Conflicto de abandono y reconocimiento. “Mamá me abandonó o no me reconoció”. 
Ludopatía: Abandono y reconocimiento. Necesidad de “ganar” el amor de mamá. Creencia en que el premio nos permitirá liberarnos de nuestras necesidades.
Coleccionista: Desvalorización. Sentirse incompleto, “No sirvo”, “Me completo a través de mis colecciones”.
Afán por los récords: Desvalorización. Deseo y necesidad de demostrar que puedo ser el mejor en algo. 
Adicción al sexo: Conflictos de abandono. Necesidad de volver a la madre o al padre, de tener su protección. Incapacidad de proporcionarse placer uno mismo. No soy producto del amor sino del placer, fui concebido en pecado. O también puede responder a un intento de compensar la vida sexual que mis padres quisieron tener pero que no pudieron.
Otra adicción muy extendida y perseguida en nuestra época es la adicción a las drogas: el hachís, la heroína, la cocaína, los tranquilizantes y otras más peligrosas que se utilizan como medio para realizar experiencias trascendentales, como el L.S.D.; en general, representan como un refugio que nos aísla de la vida y de los demás. Todo se ve color de rosa. Los conflictos no son tales después de consumir la droga porque ésta nos traslada a “otro lugar”, o nos estimula enormemente, y todo por no afrontar la realidad de vivir la encarnación según los designios de nuestra alma y asumir que la civilización es el espejo que nos muestra nuestro propio retrato.
“El mundo real es muy doloroso y no lo quiero”.
“La vida cotidiana es insoportable, yo quiero cosas nuevas y maravillosas”.
“No quiero relacionarme con una persona de mi entorno, así que rompo con todo”.
El deseo de viajar a otras dimensiones de conciencia nos lo tenemos que ganar con el esfuerzo de desarrollar el alma y el espíritu y para lograrlo es imprescindible la voluntad. Con las drogas, la capacidad de tomar decisiones conscientemente y la voluntad del individuo se disipan.
Las drogas y los tranquilizantes, están relacionadas con el sentimiento de sentirnos alejados, separados o ignorados por mamá o papá. Es muy común que niños con madre o padre ausente caigan en drogas o tranquilizantes, porque esas sustancias los hacen evadir su "abandono", que en muchas ocasiones no es físico. Pueden ser hijos de padres que nunca están en casa o bien, aunque están, ignoran a su hijo. Éste encuentra en las drogas, la manera de evadir ese dolor.
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