CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?

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14 octubre 2009

UN SECRETO MAL CONTADO


La película “The Secret” se anuncia de boca en boca y en diversos portales de internet como una película que “te cambia la vida”. Tras visionarla y compartir impresiones con practicantes veteranos de diversas prácticas y tradiciones orientales (que conservan en su base el Conocimiento Metafísico Antiguo, perdido en occidente, del que se nutre el filme) he llegado a la conclusión de que se trata de un altamente nocivo subproducto del lado más oscuro de la llamada “New Age”. Se expone a continuación el análisis crítico en seis claves:1. La ley de atracción: Se trata de una ley universal conocida desde la remota antigüedad y concretamente “el secreto” que da nombre a la película. En el Kibalion egipcio se denomina “ley de mentalismo” ó “ley de proyección”. Es quizá uno de los conceptos de la Ciencia Antigua más difíciles de aprehender para el hombre moderno, y aquí nos centraremos sólo en uno de sus aspectos, el que es tratado en la película: Nuestros pensamientos tienen una influencia decisiva en lo que acontece a nuestro alrededor, hasta el punto de que atraemos todo aquello que pensamos con intensidad o recurrentemente. Esto es aplicable tanto a miedos y preocupaciones como a sueños e ilusiones. Es de notar sin embargo que la película no habla para nada de las otras seis leyes fundamentales del universo descritas por el Kibalion. El resultado vendría a ser como si nos pusiéramos a jugar al parchís conociendo únicamente la regla de que hay que llegar a la meta, sin que nadie nos avisara de que hay otras, como que puedes comer una ficha o ser comido por otra. La diferencia es que en esta ocasión no se trata de un juego sino de la vida de las personas.2. La abundancia: Otro de los temas centrales del documental. Una vez más se parte de una base verdadera, la posibilidad de vivir en la abundancia gracias a la poderosa ley de atracción, pero ofreciendo una visión parcial e incluso superficial del asunto (y lo que es peor, nociva para la salud de las personas y del planeta). La visión de la abundancia que nos presenta la película se identifica descaradamente con el ideal de realización de la sociedad de consumo, bombardeándonos con ejemplos de sueños a cumplir del tipo “quiero un coche descapotable”, o “vivir en una mansión de cuatro millones de dólares”, o incluso “ganar cien millones de dólares” (sin otro objetivo que derrocharlos en viajes turísticos y productos de lujo). La abundancia es posible para todos, es cierto. Pero una cosa es la abundancia y otra el abuso. La verdadera abundancia no tiene nada que ver con las ilusiones de bienestar del llamado “mundo moderno”, basadas en la acaparación y la falta de respeto por nuestra madre Tierra.3. El karma: La ley del karma o de la causalidad es una de las leyes universales del Kibalion que bien vendría conocer a los que utilizan esta película como guía iniciática. Todo lo que hacemos en la vida tiene consecuencias, que en su conjunto son denominadas como “karma” en la ciencia tradicional hindú. Los deseos egoicos, como los son muchos de los que aparecen en el filme como ejemplos a seguir, son nocivos kármicamente. A la larga perjudican a las personas que los desean mediante todo tipo de procesos orgánicos desvitalizadores (empleando la jerga de la ciencia holística moderna, jchm) o dicho de otro modo, generando una “carga kármica” (jerga de la ciencia metafísica tradicional, jcmt) que puede llegar afectar a hijos y nietos. El documental nos insta a desear “sueños” para que se cumplan, sin detenernos a discernir si nuestros deseos responden realmente a la realización de nuestra naturaleza, a nuestros impulsos orgánicos autorreguladores (jchm), o, expresado en jcmt, si están alineados con el plano universal. Nos dice simplemente “desea, porque lo que pides se te da”, cuando a la luz de los ejemplos que ofrece debería añadir “ten cuidado con lo que deseas, porque lo que pides se te da pero también se te cobra”. Gran parte de la película es una plétora de deseos propios de personas desestructuradas y desconectadas de su esencia, deseos del ego-carácter (jchm).4. El “coaching”: Básicamente, los principios y la esencia de “The Secret” son los mismos que los de la moda en técnicas de autoayuda y superación conocida como “coaching”. El coaching emplea de idéntica forma técnicas provenientes de un conocimiento parcial y superficial de ciencias tradicionales orientales, para la proyección de la mente con el objetivo de alcanzar fines concretos, nuevamente sin importar si esos fines responden a la realización de nuestra naturaleza o a la de nuestro ego. Las ciencias tradicionales antiguas, como el Yoga, el Taoísmo, o el Chamanismo, contienen sólidas bases espirituales (el principio de búsqueda de la unión con uno mismo y con el universo) que impiden este tipo de desviaciones. El coaching es en principio completamente carente tanto de este tipo de base espiritual como de cualquier otra que proporcione una estructura equivalente, es decir de un sistema de conocimientos acorde con la realización de nuestra naturaleza (un ejemplo de este tipo de sistema serían las ciencias y teorías holísticas de las que se habla en este blog, desarrolladas por investigadores como Wilhelm Reich, Ryke Geird Hamer, Theodor Schwenk, Víctor Schauberger, James Lovelock, o Humberto Maturana). Tanto el coaching como “The Secret” son frutos de la misma pseudoespiritualidad concebida por y para nuestra sociedad de consumo, competitividad, e individualismo.5. Las emociones: De nuevo aplicando de modo superficial la primera ley del Kibalion, la película nos insta a que rechacemos los pensamientos y sentimientos negativos, ya que sólo generan negatividad y desgracias, y los cambiemos por los positivos, que nos darán abundancia y felicidad. La frase con la que termina la película emplea el modo verbal imperativo: “Feel good” (“siéntete bien”). Este es un aspecto especialmente peligroso y dañino del documental. Las emociones no están para ser manipuladas al antojo de nuestro ego racional, tienen una función orgánica de primer orden. Rechazar las emociones desagradables es la receta perfecta para que se anquilosen y cronifiquen, como todo psicoanalista sabe o debería saber. Cada emoción, sea “positiva” o “negativa”, debe ser escuchada y dejarse fluir para que cumpla su función reguladora. Y, puesto que está en la naturaleza de toda emoción la fluidez y mutabilidad, esta se transformará tras haber cumplido su función. Pero si no se la deja fluir, se quedará anquilosada generando todo tipo de patías y desórdenes orgánicos. Sentirse siempre bien es una ilusión que no tiene el más mínimo sentido, tanto desde el punto de vista biológico u orgánico de las ciencias holísticas modernas, como desde el espiritual de las ciencias tradicionales. Otra de las leyes del Kibalion conocida como “ley de oscilación” o “ley del ritmo” indica que todo estado es transitorio y el no aceptar esta realidad (tanto para los estados “positivos” como los “negativos”) sólo provocará que nuestra basculación sea más violenta y desequilibrante.6. La venta del crecepelo: La película está estructurada en un formato descaradamente idéntico a la de cualquier propaganda de un producto standard de la sociedad de consumo. Frases textuales de la película son: Usando “el Secreto” usted puede conseguir fácilmente todo lo que desea, o ¿qué es lo que quieres del catálogo del universo?. Siempre mensajes orientados a la realización del ego “lo que tú puedes conseguir” “tú” “tú” y más “tú”. Exactamente igual que en los anuncios de la televisión. De hecho recuerda bastante a esos largos espacios televisivos de madrugada para anunciar milagrosas cremas adelgazantes; señal de que estamos ante un triste episodio más de la integración de la espiritualidad y las ciencias tradicionales en el refuerzo y la propaganda subliminal del American Way of Life.
Autor: Jontxu http://www.crimentales.blogspot.com/