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25 noviembre 2010

¿Cuál es la diferencia entre "ser consciente" y "ser un testigo"?


Hay mucha diferencia entre "ser consciente" y "ser un testigo". Ser un testigo es un acto; tú lo estás haciendo, el ego está ahí. De modo que el fenómeno del ser un testigo está dividido entre el sujeto y el objeto.
Ser un testigo es una relación entre sujeto y objeto. Ser consciente carece por completo de toda subjetividad u objetividad. No hay nadie que esté observando cuando eres consciente; no hay nadie que esté siendo observado. Ser consciente es un acto total, integrado; el sujeto y el objeto no se hallan relacionados en él; se han disuelto. Así que, ser consciente no quiere decir que haya alguien que se dé cuenta, ni quiere decir que haya nada de lo que darse cuenta.
Ser consciente es algo total. Una total subjetividad y una total objetividad, como un solo fenómeno. Mientras, en el ser testigo, existe una dualidad entre sujeto y objeto. Ser consciente no implica ninguna acción; ser un testigo implica un ejecutor. Pero a través del ser un testigo, es posible ser consciente, porque ser un testigo significa que ése es un acto consciente. Es un acto, pero consciente. Puedes hacer algo y ser inconsciente; nuestra actividad corriente es una actividad inconsciente, pero si en ella te vuelves consciente, aparece el ser un testigo. De modo que, desde la normal actividad inconsciente hasta el ser consciente, existe una separación que puede ser salvada siendo un testigo.
Ser un testigo es una técnica, un método, hacia el ser consciente. No es ser consciente, pero, comparado con la actividad corriente, con la actividad inconsciente, es un escalón más elevado. Algo ha cambiado, la actividad se ha vuelto consciente; la inconsciencia ha sido reemplazada por consciencia. Pero hay algo más que aún ha de ser cambiado. Y es esto: la actividad ha de ser reemplazada por la inactividad. Ese será el segundo paso.
Es difícil saltar de la acción corriente, inconsciente, al ser consciente. Es posible, pero difícil, de modo que un paso intermedio es de ayuda. Si uno empieza siendo un testigo de la actividad consciente, entonces el salto se convierte en algo más fácil; el salto hacia ser consciente sin que haya ningún objeto consciente, sin ningún sujeto consciente, sin ninguna actividad consciente en absoluto. Eso no quiere decir que el ser consciente no sea consciencia; es pura consciencia, pero no hay nadie que sea consciente de ello.
Hay todavía una diferencia entre consciencia y ser consciente. Consciencia es una cualidad de tu mente, pero no es la totalidad de tu mente. Tu mente puede ser las dos cosas: consciente e inconsciente, pero cuando tú trasciendes tu mente, deja de haber inconsciencia y deja de haber la correspondiente consciencia. Existe el ser consciente.
Ser consciente significa que toda la mente se ha vuelto consciente. Ahora la vieja mente ya no está allí, pero existe la cualidad de ser consciente. Ser consciente se ha convertido en la totalidad; la mente misma es ahora parte del ser consciente. No podemos pedir que la mente sea consciente; solamente podemos decir a ciencia cierta que la mente es consciencia. Ser consciente significa trascender la mente, de modo que no es la mente la que es consciente. Solamente a través de la trascendencia de la mente, prescindiendo de la mente, se hace posible el ser consciente.
La consciencia es una cualidad de la mente; el ser consciente es trascenderla, es ir más allá de la mente. La mente, como tal, es el medio de la dualidad, por eso la consciencia nunca puede trascender la dualidad. Ella siempre es consciente de algo, y siempre hay alguien el cual es consciente. De modo que la consciencia es una parte de la mente, y la mente como tal, es el origen de toda dualidad, de toda división, tanto si ésta se da entre sujeto y objeto, entre actividad o inactividad, o entre consciencia e inconsciencia. Toda clase de dualidad es mental. Ser consciente es no-dual, de modo que ser consciente se refiere al estado de no-mente.
¿Cuál es entonces la relación entre consciencia y ser un testigo? El ser un testigo es un estado, y la consciencia es un medio hacia el ser testigo. Si empiezas siendo consciente, llegas a ser un testigo. Si empiezas a ser consciente de tus actos, consciente de todo lo que haces a diario, consciente de todo lo que te rodea, entonces empiezas a observar.
El ser un testigo llega como consecuencia de la consciencia. No puedes practicar el ser un testigo; solamente puedes practicar la consciencia. El ser un testigo llega como una consecuencia, como una sombra, como un resultado, como un sub-producto. Cuanto más consciente te vuelves, más penetras en él ser un testigo, más testigo llegas a ser. Así, la consciencia es un método para alcanzar el ser un testigo. Y el segundo paso es que ese ser un testigo se convertirá en el método para alcanzar el ser consciente.
De modo que esos son los tres pasos: consciencia, ser un testigo, ser consciente. Pero nosotros estamos en el escalón más bajo, o sea, en la actividad inconsciente. La actividad inconsciente es el estado de nuestras mentes.
A través de la consciencia puedes llegar a ser un testigo, y a través del ser un testigo puedes llegar a ser consciente y a través del ser consciente puedes llegar al "no alcanzar nada". Mediante el ser consciente puedes alcanzar todo aquello que ya ha sido alcanzado. Después del ser consciente no hay nada; ser consciente es el final.
Ser consciente es el final del progreso espiritual; el no ser consciente es el comienzo. No ser consciente es un estado de existencia material. De modo que no ser consciente e inconsciencia no son lo mismo. No ser consciente implica materia. La materia no es inconsciencia; es no ser consciente.
La existencia animal es una existencia inconsciente; la existencia humana es un fenómeno mental: noventa y nueve por ciento inconsciente y uno por ciento consciente. Este uno por ciento de consciencia implica que tú eres un uno por ciento consciente de tu noventa y nueve por ciento de inconsciencia. Pero si tú te vuelves consciente de tu propia consciencia, entonces el uno por ciento ira incrementándose, y el noventa y nueve por ciento de inconsciencia, irá decreciendo.
Si llegas a ser cien por cien consciente, te convierte en un testigo, un saksin. Si te conviertes en un saksin, habrás alcanzado el punto de lanzamiento desde donde es posible el salto hacia el ser consciente. En el ser consciente, pierdes al testigo y solamente el acto de observar permanece. El que observa se pierde, pierdes la subjetividad, pierdes la consciencia egocéntrica. Entonces permanece la consciencia sin ego. La circunferencia permanece sin el centro.
Esta circunferencia sin el centro es el ser consciente. El ser consciente es la consciencia sin ningún centro, sin ningún origen, sin ninguna motivación, sin ningún centro del que proceda; una consciencia sin origen. Por esto tú vas desde la existencia que no es consciente—la materia, prakriti—hacia el ser consciente. Puedes llamarlo lo divino, lo sagrado, o como quieras llamarlo. Entre la materia y lo divino, la diferencia es siempre la consciencia.
OSHO-Meditación: El Arte del Éxtasis, cap 13

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