Son dos glándulas situadas encima de los riñones, concretamente en el polo superior de cada riñón. Están compuestas por una porción cortical que segrega hormonas esteroideas, que tienen una función importante en el metabolismo de los hidratos de carbono y con acción antiinflamatoria; y otra medular que produce la adrenalina, hormona muy necesaria que en situaciones de urgencia, alerta al cerebro, acelera el ritmo cardíaco y moviliza los hidratos de carbono de reserva, con el fin de proporcionar la energía necesaria.
Estas glándulas están enlazadas con el chakra base o de la supervivencia, que es el más fundamental para los seres humanos. Este centro energético está en relación con la supervivencia física, la seguridad, la salud, el dinero; es decir, todo lo relacionado con “tener” en la vida.
Los problemas en las glándulas suprarrenales, nos indican que tenemos muchos miedos imaginarios con respecto a nuestra vida material; que nos falta fe en nuestra Madre Tierra y en su capacidad de cuidar de nosotros, procurándonos todas las necesidades básicas para nuestra supervivencia.
También expresan falta de confianza e incapacidad para satisfacer nuestras necesidades materiales. Lo que nos provoca desaliento, angustia y ganas de tirar la toalla, de renunciar a cuidarnos.
La corteza-suprarrenal rodea a las suprarrenales y produce la cortisona natural: el cortisol. Esta glándula se afecta cuando sentimos pánico a equivocarnos de dirección en la vida, cuando no tengo dirección en mi vida,… cuando carezco de dirección,… o siento que no tengo dirección, que no se qué voy a hacer,…conflicto por haber elegido la mala dirección, por estar sobre una pista mala, sea real imaginaria o simbólica. Desvalorización por no encontrar el buen camino. “¿Qué estoy haciendo aquí?” “Estoy perdido, fuera del rebaño.”
Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual:
Tanto si se trata de hiperfuncionamiento de las glándulas como de hipofuncionamiento, el mensaje que nos transmiten es que nos relajemos, que dejemos de preocuparnos, que tengamos confianza en la Vida, en el Universo, en nuestro Yo Superior, que sabe perfectamente cuales son nuestras necesidades en el momento presente; y no hagamos caso de la mente, que sólo tiene conocimiento del pasado, que piensa que todo depende de nosotros y que estamos solos a la hora de cubrir nuestras necesidades.
Debemos ser como las aves del cielo y los lirios del campo, que confían en el Universo que siempre se ha ocupado de ellos y simplemente cantan y florecen de agradecimiento.



















