MÚSCULOS: Se corresponden con la energía mental, reflejan modelos mentales ocultos.
Los músculos representan el motor (nos permiten movernos), la motivación, el deseo, la voluntad física, la fuerza, la energía de realización, la movilidad y la flexibilidad.
Los músculos transforman la energía en acción. Los problemas musculares están directamente relacionados con los conflictos mentales, con nuestra conducta y nuestras pautas de comportamiento. Nos hablan de nuestra adaptación o no, al mundo exterior, de nuestra resistencia o aceptación de las nuevas experiencias, de nuestra capacidad o dificultad para actuar, llevar, soportar, avanzar, para dar salida a nuestra energía creativa, para movernos y transformarnos de acuerdo con nuestras ideas e interpretaciones.
Las contracturas, los calambres, las distensiones y los desgarros musculares nos impiden el movimiento y nos obligan a parar. Conflicto de impotencia, desvalorización vinculada al esfuerzo, la capacidad, la actuación. “Aburrimiento, ganas de no moverse, desvalorización”. Los músculos rojos (voluntarios): Desvalorización respecto a sus competencias físicas: “No soy capaz de pelearme, de defenderme, de correr”. Hay que tener en cuenta también dónde se encuentra y para qué se utiliza.
Tumor: Desvalorización en relación a la potencia. “Hay que ser más fuerte”
¿Tenemos algún impedimento, externo o interno, que nos impide actuar?
¿No querremos ir demasiado rápidos en un asunto o estaremos haciendo demasiada fuerza?
¿En qué área de nuestra vida estamos sufriendo tensión o nos estamos forzando en exceso?
¿Avanzamos demasiado nerviosos e impacientes? ¿Tenemos miedo a llegar a la meta?
¿Quizás queremos arrancar muy rápidos sin una preparación previa?
Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual:
Ensanchar la conciencia para que se relaje el cuerpo.
Hacer planteamientos correctos y prepararse interiormente para las acciones, para llegar a la meta, estableciendo de nuevo contacto con nuestra voluntad. Encontrar una buena razón que nos motive y podamos dirigirnos hacia lo que realmente queremos.
Parar, detenerse y meditar en vez de dilatar tanto la cuerda.
Poner en movimiento las fuerzas interiores y reducir la movilidad hacia el exterior.
Extraído del libro CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?



















