CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?

CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?
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22 mayo 2014

ALERGIAS (Conflictos emocionales que pueden llevar a padecer éste síntoma)




La alergia  -que viene del griego allos (extraño, diferente) y de ergos (reacción, actividad) es un proceso por el que un individuo reconoce como extraña a una partícula o sustancia denominada alérgeno (inofensiva para la mayoría de las personas) que, en cambio, provoca en éste una respuesta de su sistema inmunológico, dando lugar a una serie de manifestaciones clínicas características como goteos nasales, estornudos, picazón, sarpullidos, edema (hinchazón) y asma.

La alergia aparece por un psico-choque emocional inicial, un acontecimiento desestabilizante que sobrepasa el umbral de tolerancia del individuo.

¿Qué es un psico-choque emocional?

-Se trata de un suceso de la vida cotidiana desagradable que llega de improviso, que nos coge por sorpresa  y nos desestabiliza.

-Vivido de una manera aislada, en soledad y sin compartirlo con otras personas. Lo que vivimos en el aislamiento es lo que sentimos. No es lo que vivimos en el exterior, sino lo que sentimos en el interior, lo que experimentamos a solas, el resentir.

-Sin solución satisfactoria para nosotros, en ese momento, aunque quizá para otras personas sí que la tenga.

-De intensidad dramática real, o sentido como tal. El inconsciente puede vivirlo de una manera simbólica, pero no sabe distinguir entre lo real y lo simbólico.

Existen dos etapas en la génesis de una alergia:

La primera etapa es la fase “muda”, silenciosa, llamada de sensibilización o de identificación del agresor: el alérgeno. Es la programación de la alergia. El sistema inmunológico identifica un cuerpo extraño, se encarga de analizarlo y fabrica anticuerpos específicos y silenciosos, memorizando las características del intruso. Se relaciona con un suceso dramático muy preciso que ha ocurrido en el mismo momento en que entrábamos en contacto con el alérgeno. Hay una relación directa entre un psico-choque emocional y un elemento externo donde proyectamos el psico-choque. El cuerpo memoriza la sustancia o elemento que estaba presente en el momento del drama, el sistema inmunológico lo califica como algo peligroso porque va asociado a una emoción dolorosa e intenta eliminarla cuando la detecta en el organismo. Una persona ha estado expuesta a un alimento, medicamento o elemento durante toda su vida pero a partir de cierto momento, el momento del drama, habrá un rechazo físico. Ésta es la primera exposición, la identificación, donde el alérgeno queda grabado. A partir de éste momento el inconsciente asocia el episodio impactante y el alérgeno para formar un dúo inseparable. Es el instante que el inconsciente lleva al olvido por tratarse de una experiencia muy dolorosa. El alérgeno es una simple advertencia de un peligro inminente, conocido pero ocultado, es el aviso del recuerdo doloroso, desagradable, de la primera vez. En ésta etapa no se manifiestan síntomas físicos.

La segunda etapa o fase “ruidosa” es cuando en un segundo contacto con el mismo alérgeno, los anticuerpos, silenciosos hasta ahora, se vuelven reactivos y desencadenan una respuesta desmedida “reacción alérgica”. Ahora es cuando aparecen los síntomas clínicos. La crisis alérgica no es más que una nueva confrontación con el alérgeno que representa al drama desestabilizador inicial y que permanece oculto en el inconsciente.

Para sanar la alergia tenemos que ir a buscar al inconsciente el drama desestabilizante para identificar la emoción y el resentir oculto, expresarlo (descarga emocional) y tratar de encontrar una salida para que se produzca el cambio emocional.

Un ejemplo: Alergia a los frutos secos. Una pareja de novios acuerdan con varias parejas más pasar el fin de semana en la casa de campo de uno de ellos. En un momento en el que estaban todos reunidos, tomando un aperitivo, se entabla una fuerte discusión entre la pareja. El novio, después de decirle que ya no quiere continuar con la relación, termina marchándose solo del lugar. La novia, impactada por todo lo ocurrido (psico-choque), se encontraba comiendo frutos secos. Este acontecimiento desestabilizante pasará al olvido más profundo de ésta joven, por doloroso. La próxima vez que entre en contacto con frutos secos aparecerán los síntomas de la alergia. Es como un aviso: cada vez que coma frutos secos se va a acordar inconscientemente de la situación emocional dolorosa. El inconsciente para protegerla desplaza la emoción hacia el cuerpo físico (estornudos, sarpullidos, escozor o hinchazón de los ojos, etc.). De ésta forma, ocupándose de la reacción alérgica molesta, se olvida del trauma doloroso relacionado con la sustancia (frutos secos).

Hay que tener en cuenta que la  mayoría de las alergias se desencadenan por episodios ocurridos entre los siete años y nuestro momento actual. Solo un porcentaje muy bajo de los procesos alérgicos nos llevan a buscar en las experiencias ocurridas a nuestra madre durante el tiempo de su embarazo o en nuestros antepasados. Se trata de aquellos casos en los que somos sensibles a ciertos alimentos, sustancias, etc. y lo somos desde nuestro nacimiento o desde los primeros años de vida.

Alergia al agua: Buscar en la memoria accidentes relacionados tales como ahogo, inmersiones, suicidio, etc.

En segundo lugar, el agua representa a la madre. Buscaremos una problemática con la madre o con la función materna. Con frecuencia se pueden encontrar historias relacionadas con separaciones causadas por divorcios, enfermedades, muerte, etc.

Alergia al sol: el sol es el símbolo arquetípico universal del padre. Hemos de buscar experiencias relacionadas con el padre o con la función paterna. Un gran número de casos guarda relación con un padre ausente físicamente a causa de una separación, divorcio, muerte, etc. Pero también puede deberse a un padre presente físicamente pero ausente simbólicamente a causa de una depresión o por cualquier otro motivo.

Alergia a los metales: Puede tratarse de un contacto impuesto o de un conflicto de separación. Cuando se trata de una alergia desde siempre hay que buscar historias familiares dramáticas relacionadas con arma blanca.

Alergia al alcohol: Problemas relacionados con los padres: peleas continuas, divorcios, etc. Los líquidos hacen referencia a la madre, pero el “fuego” está relacionado con el padre, todo lo que sube al cielo representa al padre. “Quiero un amor muy distinto del que me han dado”.

Alergia o intolerancia al gluten: (Véase celiaquía) El pan representa un elemento clave de la vida familiar (ambiente familiar). Buscaremos dramas relacionados con la falta de cohesión familiar o de separaciones de la familia, de los padres, etc.

"Me han echado de mi familia" “Estoy separado de mi familia”.

Alergia al polen: Conflictos de desamores, separaciones y encuentros sexuales que pueden acarrear peligro.

Alergia a los animales: Deberemos buscar sucesos dramáticos donde intervenga el animal al cual somos alérgicos.

Asimismo hay que tener en cuenta el sentido simbólico que pueda tener el animal correspondiente, por ejemplo: el gato, simbólicamente representa la independencia; el perro, la fidelidad, el amor incondicional; el águila, la libertad; el conejo, la sexualidad; el toro, la masculinidad; el caballo, el viento, la vitalidad, la inteligencia, etc.

Sinusitis alérgica: Hay que buscar situaciones conflictivas en ambiente que podría ser calificado como: nocivo, impuro, repugnante, asqueroso, desagradable, sucio, etc.

Alergia a los alimentos: La mayoría de las alergias que están relacionadas con algún alimento concreto nos conducirán hacia un drama acaecido durante una comida.

Alergia a los medicamentos: iremos a buscar en dirección hacia una terapia que hemos recibido y a la cual el drama está unido.

Alergia a sustancias que están en contacto con la piel: productos de bellezas, jabones e incluso la alergia al sol, al agua, a los metales en general nos orientarán hacia dramas ocasionados por separaciones o por contactos problemáticos.

Alergia a sustancias que se inhalan: como pueden ser los pólenes, gramíneas, ácaros, moho o pelos de animales nos conducirán hacia un psico-choque ocurrido en una casa de campo, en una granja con animales, estando debajo o encima de una cama, etc.

Las señales clínicas nos orientarán de forma muy precisa hacia el origen central de la alergia:

Cuando están afectados los ojos con lagrimeo, picor, inflación nos dirigirán hacia una experiencia visual dramática. No querer o no poder ver o haber perdido de vista algo o a alguien.

Cuando es la piel  la afectada con prurito (picores), eccema, urticaria, etc., iremos a buscar conflictos relacionados con separaciones.

Si es la laringe, tos o el asma laríngea nos conducirán hacia dramas en los que el miedo ha estado muy presente.

Si los afectados son los bronquios, a través de bronquitis y el asma, debemos encaminar nuestra investigación hacia peleas y gritos en el ámbito familiar o mirar en el árbol genealógico muerte de algún miembro del clan por problemas de asfixia.

Cuando los síntomas se manifiestan en la nariz nos orientan hacia vivencias  conflictivas donde se destaca el factor “nocivo” o “me huele muy mal”.

La conducta que debemos adoptar ante una alergia:...









Joman Romero
Autor del libro: CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?